TXIRRISTRA O TRAMPOLÍN ? Quienes sean aficionados a nadar hasta los gabarrones de La Concha seguro que se hacen ésta pregunta cada vez que se suben a ellos. Son todo un icono que lleva toda la vida con nosotros, verano tras verano, vamos a la Txirristra o vamos al Trampolín o vamos al Gabarrón?, ¿Tú como lo dices?.

Resultado de imagen de gabarron La ConchaFué en 1928 cuando el Ayuntamiento donostiarra anunció la llegada de estas estructuras flotantes a La Concha. Los primeros gabarrones (Txirristra o trampolin) fueron de madera (18 metros de largo por 6 de ancho) y tenían hasta un castillo. Además de los clásicos trampolines, disponían de anillas y un trapecio. Su uso era exclusivo para mujeres y su finalidad terapéutica, ya que en aquel momento estaban de moda los tratamientos médicos relacionados con el mar.

Hoy los gabarrones (txirristra o trampolín) son estructuras de recreo hechas de plástico (hasta los años 70 eran de madera y de metal) que se despliegan en la bahía entre mediados de Junio y Setiembre. Sus piezas se ensamblan en el puerto y se trasladan ya montados a su lugar usando una lancha. Se suelen montar seis, dos con piscina interior, anclados en puntos fijos gracias a los fondeos (bloques de cemento encadenados a los gabarrones). El sueño de muchos es que lleguen también a la playa de La Zurriola, pero las fuertes corrientes marinas y las olas no lo hacen posible.

Las plataformas se suelen situar a una distancia media de 200 metros de la playa (en pleamar, por ejemplo, hay 235 metros desde la orilla de Los Relojes de La Concha hasta el gabarrón (txirristra o trampolín) más próximo). Quienes optan por usar el gabarrón como parada en su travesía hasta la Isla, nadan una distancia de 400 metros (desde Ondarreta hasta Santa Clara) o 1.100 (desde Los Relojes de La Concha hasta la Isla).

El gabarrón más famoso fué La Balsa de Paco. Francisco Yoldi falleció en 1985 a los 76 años de edad, célebre nadador y entrenador navarro, construyó en los años 40 una plataforma que instaló frente a la playa de Ondarreta. Tenía una piscina central que llegó a estar diidida en calles. Un bote llevaba y traía a la gente desde la playa. En ésta piscina flotante aprendieron a nadar generaciones de donostiarras, hasta que a mediados de los año 70, las mareas vivas de Septiembre estrellaron la balsa contra el Pico del Loro. San Sebastián decidió dar su nombre a las piscinas municipales de Anoeta.

Antes de la llegada de los gabarrones municipales, las primeras instalaciones del Real Club Naúitico de San Sebastián estuvieron en un enorme gabarrón en La Concha (1986)