LOS ÁRBOLES DONOSTIARRAS:  ¿LOS ÁRBOLES DONOSTIARRAS TIENEN DNI? : Pues sí, todos los árboles donostiarras tienen su DNI. Todos los árboles de Urgull, Ulía, Igueldo, Santa Catalina, Avenida Tolosa, Errotaburu.. todos tienen su DNI, como el tuyo y el mío.  Los árboles donostiarras están contabilizados.

 Antes de avanzar en la explicación de este pionero sistema, conviene reseñar que el Ayuntamiento destina 3 millones de euros para el cuidado de sus parques y jardines, labor en la que se ocupan cerca de 100 empleados. Viveros Pagola es la empresa que tiene adjudicada, mediante concurso público, la realización de este servicio. Juan Pagola, su director, encarna a la cuarta generación de una firma familiar dedicada a la jardinería y al mantenimiento del árbol que fue fundada en 1866 por su bisabuelo. Después de años dedicado a esta labor, Juan se propuso hace una década el reto de crear un inventario de todos los árboles que existían en Donostia en el que se anotasen sus características y las actuaciones que en ellos se realizaran.
Hace nueve años se le ocurrió contactar con una empresa informática de Madrid para dar forma a su idea. Se había dado cuenta de que las personas ideales para realizar el inventario era los jardineros, aquéllos que viven el día a día a pie de calle, y que éstos a su vez necesitaban de una herramienta que les facilitara su trabajo. Año y medio después, su persistencia tuvo premio y esta compañía informática puso en marcha un sistema de georeferencia que permitía fijar, con un margen de error inferior a un metro, la situación de un árbol respecto al plano digital de la ciudad. Bastaba con establecer sus coordenadas respecto al Meridiano de Greenwich y al Ecuador. Eso sí, había que introducir uno a uno cada árbol de la ciudad en la base de datos. Es decir, podríamos decir que existe un Inventario del número existente de árboles donostiarras.
En 2006 comenzaron con esta labor y, actualmente, ya hay más de 35.000 árboles donostiarras clasificados. Dado que el invierno es la época de más trabajo para los empleados, por las condiciones meteorológicas y las labores de poda, es entre marzo y junio cuando cuatro personas se dedican expresamente a esta labor.
Este método de trabajo permite controlar a la perfección la evolución de cada árbol de la ciudad. Cuando los operarios detectan que alguno está enfermo y que corre el peligro de caer sobre la vía urbana, se procede a talarlo para evitar cualquier desgracia humana. Juan Pagola así lo explica. «Soy biólogo y puedo alegrarme de estar ejerciendo una profesión que es mi verdadera vocación. Pero debemos tener muy presente que la función ecológica la realizan los bosques. Los árboles de la ciudad tienen un objetivo meramente decorativo, ornamental».
Según apunta, el sistema desarrollado en Donostia «es único en Europa y creo que el más fiable. En el Jardín Botánico de Londres se les ocurrió hace unos años implantar un chip a cada árbol para controlarlos mejor, pero resultó que cuando crecían terminaba destrozándolo y dejaba de funcionar».
Ejemplares significativos
Además de la aplicación práctica que tiene para los empleados de Parques y Jardines, esta base de datos nos permite conocer algunos de los ejemplares más significativos de la ciudad. El más alto y también el que presenta un tronco más grueso es una secuoya que se encuentra en el Parque de Aiete. Tiene 50 metros de altura y su tronco, un diámetro de 4 metros y un perímetro de 10. Como referencia, el árbol considerado como el más alto del mundo, una secuoya gigante a la que se denomina General Sherman y que se halla en el Parque Nacional de las Secuoyas en California (Estados Unidos), mide 84 metros y su tronco presenta un diámetro de 11 metros y un perímetro de 24. Eso sí, el americano se calcula que tiene unos 3.500 años y el donostiarra sólo entre 120-140. Más información https://goo.gl/images/abCkFR 
El ejemplar más antiguo de San Sebastián es la encina de Berio, con una edad estimada entre los 300 y 400 años. Hace diez años, durante la realización de unas obras, perdió uno de sus brazos que la dejó algo desfigurada, pero se ha recuperado bien en este tiempo y presenta un buen aspecto. Dentro de su especie, la encina más antigua de Europa tiene 800 años. Mas información https://goo.gl/images/eEuBnr
En cuanto al más ancho -así consideramos al que presenta el mayor diámetro de copa-, es un cedro libanés de Cristina Enea. Su copa llega a medir 25 metros, todo un registro en estos lares, y supera los 20 que presenta de altura. Es decir, que es más ancho que alto. El hecho de comtemplarlo a escasa distancia impone, ya que presenta ramas que parecen auténticos troncos. Tiene unos 140 años. Mas informacion https://goo.gl/images/NYaYY8
El árbol más numeroso es el platanus x hispánica, un plátano resultante del cruce de una especie asiática y otra norteamericana. En Donostia hay cerca de 3.000 ejemplares, siendo uno que se encuentra en los jardines de Pío Baroja el más simbólico de ellos por su altura. Aunque antiguamente pertenecía al Palacio de Miramar, quedó fuera de sus muros cuando la extensión de sus jardines se redujo de las 15 antiguas hectáreas a las 5 actuales hace medio siglo para la construcción de viviendas en la zona. Mas información https://goo.gl/images/BaAA3s
Muy cerca de allí, en Sanserreka, se localiza el árbol más exótico, un ombú argentino que fue plantado hace unos años por un desconocido, mientras que el más representativo de la ciudad sería el tamarindo, cuyos ejemplares de Alderdi Eder llegan a alcanzar los 100 años.

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